Anoche encontré a Montse y a su marido. Estaban en un rincón de la cochera, durmiendo los dos.
Parece que La Montse localizó a su dulce mitad narcoléptica y por el cansancio de la búsqueda se puso a dormir ella también.
Cuando he llegado al trabajo por el turno de noche los encontré. Roncaban al lado de un vagón parado por reformas.
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